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Literatura

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Literatura de la República Dominicana

Literatura de la República Dominicana hace referencia a las obras escritas en el país o fuera de él por escritores,1​ ya sea por nacionalidad o ascendencia. Aunque solo puede hablarse con rigor de literatura dominicana en relación a las obras escritas tras la Independencia Dominicana, se acostumbra incluir la producción literaria de la época colonial.

Durante la etapa colonial, Cristóbal de Llerena escribe el entremés Octava de Corpus Christi y, Leonor de Ovando escribe algunos sonetos, por lo que se le considera la primera mujer en escribir poesía de este lado del mundo.

La literatura dominicana moderna tuvo su inicio con la fundación de la primera sociedad cultural Los Amantes de las Letras, a la que pertenecieron Manuel de Jesús GalvánJosé Gabriel GarcíaFrancisco Javier Angulo GuridiManuel de Jesús HerediaManuel Rodríguez Objío, entre otros.2

La literatura de República Dominicana continúa en flujo y en busca de mayor proyección dentro y fuera del territorio nacional, aunque los autores dominicanos han cultivado las variadas manifestaciones del que hacer literario, reflejando en sus obras la mezcla de elementos españoles, africanos e indígenas que se da en el Caribe y la influencia de sucesivas emigraciones por motivos políticos y económicos.

La poesía, la novela, el cuento, el ensayo y la historia han expresado el discurrir político, social y económico del país que desde la hazaña del descubrimiento se ha impregnado de múltiples corrientes de pensamiento, sobre todo europeas y estadounidenses inicialmente, y del lejano oriente en las producciones de algunos escritores de finales del siglo XX.[cita requerida]

La poesía ha tenido exponentes prominentes. El siglo XIX fue uno de los que más robusteció el género, aunque el siglo XX fue todavía más prolífico y significó la evolución hacia su madurez, con el surgimiento de las vanguardias.arrolló tardíamente, la novelística dominicana ha tenido exponentes importantes en el país. Surgida bajo la influencia del romanticismo francés de Víctor Hugo, en ella es posible destacar tres momentos importantes de acuerdo a su tipología y temática: la novela de la caña, la bíblica y la costumbristas.

El cuento ha tenido más trascendencia que la novela[cita requerida] y su principal exponente en el siglo XX ha sido Juan Bosch, maestro del género en Hispanoamérica. El escritor y político escribió tres significativas colecciones de realtos tituladas Cuentos escritos antes del exilioCuentos escritos en el exilio y Más cuentos escritos en el exilio. El cuento moderno se inicia en la segunda fase del siglo XIX, es decir, tardíamente en comparación a otros países.

Durante décadas, los intelectuales dominicanos han tenido en el ensayo un escenario que han ampliado y desarrollado con talento. Destacan los ensayos políticos de los independentistas, los conservadores y los restauradores. Uno de sus mejores exponentes en la arena internacional fue don Pedro Henríquez Ureña, reconocido autor de ensayos académicos sobre temas literarios.

La pasión local por los temas históricos, sobre todos los que abordan el tema de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo y otros episodios políticos trascendentales, ha influido en el desarrollo de historiadores de fuste en diferentes épocas de la República.

La Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura otorgan cada año el Premio Nacional de Literatura.

 

La poesía

Según el escritor Basilio Belliard, el momento más espléndido de la poesía dominicana del siglo XIX es el que conforman Salomé UreñaJosé Joaquín Pérez y Gastón Fernando Deligne. Son los tres pilares en los que descansa la modernidad de la poesía de la época en sus vertientes patriótica, indigenista y psicológica. Pero no es sino en el siglo XX cuando ella alcanza la categoría de moderna, con el surgimiento de las vanguardias.

La poesía es el género más cultivado desde Manuel María Valencia, el primer poeta romántico, pasando por Fabio Fiallo y otros que asimilan las influencias de las corrientes literarias europeas, hasta la irrupción incipiente del modernismo plasmado en tres figuras importantes: Valentín GiróRicardo Pérez Alfonseca y Osvaldo Bazil. Las influencias de Darío languidecen con la aparición del postumismo, hacia 1921. Otilio Vigil Díaz, quien introdujo las vanguardias en las letras dominicanas, fue gran renovador de la lírica nacional, influido por el simbolismo francés. Así, funda el primer movimiento poético de carácter unipersonal, al que se le sumó Zacarías Espinal y al que denominó vedrinismo porque en sus versos intentaba hacer las piruetas que hacía en el aire el aviador francés Jules Vedrines.

Vigil Díaz introduce la modernidad al crear el verso libre y el poema en prosa con sus libros Góndolas (1912) y Galeras de Pafos (1921). Después de él, la poesía dominicana vive otro gran momento representado por Domingo Moreno Jimenes, al fundar, junto al filósofo Andrés Avelino y al poeta Rafael Augusto Zorrilla, el citaado postumismo. Redactan un manifiesto en el que niegan las vanguardias y favorecen una poesía de carácter nacionalista que rescate el color local, el paisaje y la identidad del hombre dominicano. Con esta escuela la tradición poética dominicana se renueva para incubar nuevas voces que la fortalecen.

A este movimiento le sigue el de la Poesía Sorprendida, el grupo más pujante y de una gran apertura estética, conformado por grandes poetas como Franklin Mieses BurgosMariano Lebrón SaviñónAntonio Fernández SpencerAída Cartagena PortalatínFreddy Gatón Arce, entre otros. Este conjunto de poetas tenía como lema la “poesía con el hombre universal”, contrario al postumismo.

Después le sigue la generación de los Independientes del 40, integrada por Manuel del CabralHéctor Incháustegui CabralPedro Mir y Tomás Hernández Franco, los cuales publicaron poemas emblemáticos como Compadre MonHay un país en el mundoPoema de una sola angustia y Yelidá.

De los sorprendidos se desprende otro grupo de poetas antitrujillistas llamados la Generación del 48, conformada, entre otros, por Víctor VillegasMáximo Avilés BlondaLupo Hernández RuedaLuis Alfredo TorresRafael Valera Benítez y Abelardo Vicioso.

En los años 1970, a partir de la caída del régimen de Trujillo, surgen los escritores de la Generación del Sesenta con Marcio Veloz MaggioloRamón FranciscoRené del RiscoJeannette Miller y Miguel Alfonseca.

En la misma década, y como consecuencia de la Guerra de abril del 65, nace el movimiento llamado Poetas de Postguerra (o Joven Poesía), con Mateo MorrisonAndrés L. MateoEnriquillo SánchezTony RafulAlexis Gómez RosaEnrique Eusebio y Soledad Álvarez, entre otros.

En los años 1980 aparece un movimiento poético en diversas tendencias haciendo tambalear el establishment literario del momento (el desencanto de posguerra) sentando las bases para una ruptura(que no se produjo en lo inmediato) con aquella generación. El movimiento llevó a la formación de grupos (entonces solo existía el Taller Literario César Vallejo), nuevas tendencias estéticas y de género.

Surgen en ese período los poetas de Y Punto (integrado básicamente por publicistas, pintores y poetas) y El Círculo Francisco Urondo (un desprendimiento del ya citado César Vallejo con sede en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), integrado por León Félix Batista, Atilano Pimentel, Víctor Manuel Bidó, José Alejandro Pena y Leopoldo Minaya, además de Juan de la Cruz, Nicolás Guevara y Miriam Ventura. Se producen las discusiones y los constrastes de lugar entre unos poetas y otros, nace el Círculo de Mujeres Poetas de la República Dominicana, conformado por Chiqui Vicioso, Carmen Imbert Brugal, Carmen Sánchez, Dulce Ureña y Miriam Ventura.

Variadas eran las tendencias, así como voces independientes de gran calidad, como Sally Rodríguez y Martha Rivera (Martha Rivera-Garrido), se auñan las tendencias y a todo el espectrum literario con sus distancias y diferencias, llegando a identificarse la poesía femenina, la Poesía de la Crisis y la llamada poesía del Pensar, arrojando fructiferas reflexión sobre otros temas: no ya lo social, ya no la pos-guerra sino lo filosófico, la muerte y lo eróticolo transgender. Así las voces de Miguel de Mena, en poetas de la crisis, José Mármol y Plinio Chain en lo filosófico, la mayoría de la poesía de las mujeres del Círculo de Mujeres poeta en lo erótico y lo transgender en poetas tanto de este grupo como voces independientes como Rita Hernández.

La migración jugó un papel importante, porque muchos poetas se dispersaron y establecieron en Puerto RicoAlemaniaEstados Unidos, debilitándose algunos espacios y cerrándose definitivamente otros. Así el Fco Urondo se desintegra al emigrar tres de sus voces más importantes: León Félix Batista, José Alejandro Pena y Miriam Ventura.

En la retaguardia surge otro grupo de poetas importantes como Ángela Pena, Aurora Arias, Irene Santos y Marianela Medrano, quienes conformaron el segundo Círculo de Mujeres poetas de la República Dominicana. De este segundo grupo, dos de sus figuras más importantes emigraron estableciéndose en Estados Unidos: Marianela Medrano e Irene Santos. Del grupo de Posguerra también hubo bajas con la emigración del poeta más joven de esta generación, Alexis Gómez Rosas.

Partiendo del hecho migratorio, la generación de los ochenta no puede ser analizada sin las voces que emigraron. Tampoco pueden ser consideradas voces de los ochenta poetas como José Acosta, quien reside en Estados Unidos y cuya voz era casi inexistente en los ochenta. Es como Frank Martínez y Leopoldo Minaya (último que se integra al Paco Urondo a finales de los ochenta) voces de los noventa, como también lo son Medar Serrata, Ramón Saba y César Sánchez Beras

Cabe destacar poetas de transición de finales de los años setenta y principios de los ochenta, como José Enrique García, autor del libro El fabulador y Cayo Claudio Espinal creador del Movimiento Contexualista y autor de los libros Utopía de los vínculosBanquetes de aflicciónComedio (entre gravedad y risa)Las políticas culturales en la República DominicanaLa mampara y Clave de estambre.

 

La novelA

La primera novela escrita por un dominicano fue El montero (1856, publicada en París), de Pedro Francisco Bonó, aunque algunos historiadores de la literatura dicen que la primera novela dominicana es Los amores de los indios (1843, La Habana) de Alejandro Angulo Guridi o incluso Cecilia, del mismo autor, que, aunque publicada incompleta en el semanario dominical El Progreso (números 1-3 y 5-8, 1853) había salido antes en el periódico El Eco de Villaclara, en Cuba y como este escritor y periodista permaneció en ese país hasta 1851, la novela es de ese año o incluso anterior.5​ Luego le siguió La fantasma de Higüey (1857, La Habana) de Francisco Angulo Guridi, hermano de Alejandro. Corresponde a Francisco la primera novela dominicana impresa en la República Dominicana: La vampana del higo. Tradición dominicana», que salió en la imprenta García Hermanos en 1866.

La novela dominicana hasta el siglo XXI no ha tenido en el país la pujanza de otros géneros como la poesía, el ensayo y el cuento, a pesar de la gran novela indigenista Enriquillo (1879) de Manuel de Jesús Galván.

Se ha clasificado la novelística dominicana en tres grandes períodos que corresponden a las novelas escritas antes de 1930, las escritas de 1930 a 1960, y las escritas después de 1960, relacionándose dicha clasificación a los aconteceres históricos de la nación en vez de a movimientos literarios firmes.6

La novela, a diferencia de la poesía, es un género tardío en la República Dominicana, que surge bajo la influencia del romanticismo francés de Víctor Hugo.[cita requerida] Un gran hito de la novelística dominicana lo constituye Sólo cenizas hallarás (bolero) de Pedro Vergés, con la que obtuvo los premios Blasco Ibáñez y el de la crítica en España en 1980.[cita requerida]

La novela dominicana acusa tres momentos importantes de acuerdo a su tipología y temática: la novela de la caña, representada por Cañas y bueyes de Moscoso PuelloOver de Marrero Aristy y Jengibre de Andrés Pérez Cabral.[cita requerida]

Luego está la novela bíblica de Carlos Esteban DeiveVeloz Maggiolo y Ramón Emilio Reyes y la novela propagandística como Los enemigos de la tierra de Andrés RequenaTrementina, clerén y bongó y novelas costumbristas como La cacica de Rafael DamirónBaní o Engracia y Antoñica de F. Gregorio BilliniLa mañosa de Juan Bosch y la trilogía de Héctor García Godoy, compuesta por RufinitoGuanuma y Alma dominicana .[cita requerida]

Entre los novelistas más consagrados y de mayor proyección internacional se encuentran Marcio Veloz Maggiolo, autor de una decena de novelas, versátil escritor, pues ha cultivado, además, el cuento, el ensayo histórico-arqueológico y el teatro; Aída Cartagena Portalatín, que junto al primero, funda la novela experimental, Veloz Maggiolo con Los ángeles de hueso (1967) y Aída con Escalera para Electra (1970).[cita requerida] Otras novelas dignas de mencionarse en este periodo son La sangre de Tulio Manuel CesteroOver de Ramón Marrero AristyLa mañosa de Bosch, Biografía difusa de Sombra Castañeda de Veloz Maggiolo, La balada de Alfonsina Bairán de Andrés L. Mateo.

En los años ochenta se destacan René Rodríguez Soriano, Ángela Hernández, Rafael García Romero, Pedro Camilo, Avelino Stanley, Ramón Tejada Holguín, César Zapata, Manuel García Cartagena y en los años noventa, Martha Rivera (Martha Rivera-Garrido) quien gana el Premio Internacional de Novela Casa de Teatro con He olvidado tu nombre (traducida al inglés por la profesora de la Universidad de Harvard Mary Berg como I´ve Forgotten your Name), Emilia Pereyra, Pedro Antonio Valdez, Pastor de Moya, José Carvajal, José Acosta, Luis Martín Gómez, entre otros.

Stanley tiene una vasta obra narrativa, entre las que se destacan Catedral de la libidoTiempo muerto y Los disparos. Pereyra, periodista y narradora, ha escrito El crimen verdeCenizas del quererCóctel con frenesíEl grito del tambor, además del cuentario El inapelable designio de Dios. Santos es el autor de Memorias de un hombre solo”, Diabólica pasión y El segundo resucitado.

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